El juego en mi celular había dejado de ser entretenido casi hace una hora.
A estas alturas, solo estaba tocando la pantalla de manera mecánica mientras mis pensamientos repetían la extraña conversación que había escuchado a escondidas detrás del condominio hace rato. Las mismas palabras daban vueltas interminablemente dentro de mi cabeza, sin importar qué tan duro intentara distraerme.
—Los muertos no causan problemas. Sus familias sí.
Me moví inquieta contra la cama y me quedé mirando con más