Mundo ficciónIniciar sesiónELIZABETH REED
Acaricié la mejilla de Mauro y pegué mi frente a la de él. Su boca buscó la mía y la mía no se movió. ¿Deseaba venganza? ¿Darles un poco de su propia medicina a los hermanos Lynch? ¿Qué pudieran sentir lo que yo sentí?
Antes de poder responder a alguna de esas preguntas, el beso había ter







