UNA APUESTA PELIGROSA. Capítulo 46: Un último regalo
KYLE LYNCH
—Yo no hice nada… —dijo Sally abrazando su bolso, con la mirada perdida en la mesa de metal.
Mientras nosotros buscábamos exhaustivamente, ella parecía decidida a abandonar el hotel, si no fuera por Beth que la interceptó en la entrada. A rastras la llevamos hasta ese pequeño cuarto donde interrogamos a los tramposos y embusteros.
—Qué linda mascada… —añadió Beth inclinándose sobre la mesa para verla más de cerca.
—No te me acerques ni un solo paso más, perra —dijo Sally escupiendo o