55. Entre la espada y la pared.
Leonardo
Desesperado, llamé a mi madre y respondió enseguida.
—Hola, Leonardo. ¿Qué sucede? ¿Por qué has llamado? Tú nunca llamas... me sorprende ver tu nombre en la pantalla.
—Vaya, me alegra que no hayas dudado en contestar —le respondí con cierto tono hostil—. No quiero hablar de maternidades ahora. Necesito hablar contigo de un asunto que me tiene completamente desconcertado.
—¿De qué asunto hablas? —preguntó.
Solté un suspiro cargado de tensión. Estaba agotado.
—Tengo unos documentos de mi padre. Necesito que averigües si la firma es realmente suya. Al parecer, mi padre le debía dinero al señor Armando Castillo.
—Al padre de tu "extrovertida" prometida — respondió con burla.
—Ya no lo será más.—Mi madre soltó una ligera risa.—¿Crees que estoy de humor para reírme contigo? No lo estoy, madre.
—Está bien, está bien... —respondió— Tu padre sí le debía a ese hombre, aunque no sé cuánto ni si llegó a pagarle algo. Creo que por eso no te dejó la galería libre, sino con esa estúpida clá