41. Recordar el pasado.
Zaira
Miraba el techo de la habitación con tristeza y aburrimiento, acaricié mi vientre, y le hable a mi bebé. En ese momento me entra una llamada es un número desconocido pero local. Al responder, escuché la voz profunda de mi hermana, con esa forma de hablar tan déspota como siempre. Si hubiera sabido que era ella, dudo que hubiera contestado.
—¿Qué deseas, Zaleth? —pregunté sin ganas de hablar.
—Hola, querida hermana. ¿Cómo estás?
—Estoy bien —respondí con frialdad—. Nunca tienes tiempo, y resulta que hoy decides llamarme para preguntar cómo estoy. Qué amable de tu parte — ironice con sarcasmo, mientras ella reía a carcajadas del otro lado del teléfono.
—Solo quería decirte que necesito ver a mi hijo y a mamá. No me interesas tú. Estoy en la capital y, como veo muchas cosas buenas, decidí quedarme un tiempo más. Necesito que me digas dónde estás. Y según entendí, estás embarazada. Wow, la altanera de Zaira embarazada, quién lo diría. En fin, no me interesa tu embarazo, pero… será q