41. Recordar el pasado.
Zaira
Miraba el techo de la habitación con tristeza y aburrimiento, acaricié mi vientre, y le hable a mi bebé. En ese momento me entra una llamada es un número desconocido pero local. Al responder, escuché la voz profunda de mi hermana, con esa forma de hablar tan déspota como siempre. Si hubiera sabido que era ella, dudo que hubiera contestado.
—¿Qué deseas, Zaleth? —pregunté sin ganas de hablar.
—Hola, querida hermana. ¿Cómo estás?
—Estoy bien —respondí con frialdad—. Nunca tienes tiempo, y r