40. Un hombre guapo
Zaleth
No pude dejar de observar al amigo de Mauro. Realmente era un hombre guapo, corpulento, y con esa mirada tan intensa que dejaba claro por qué me miraba, seguramente le gustaba. No voy a negar que Mauro es encantador en la cama y, además, un hombre del que puedo sacar mucho dinero. Gracias a él hasta logre comprarme un automóvil, me compró mucha ropa, me teñi el cabello en rojo, porque ya estaba aburrida de mi color rubio. Su forma de vestir, ese reloj caro que resaltaba en él, gritaba