40. Un hombre guapo
Zaleth
No pude dejar de observar al amigo de Mauro. Realmente era un hombre guapo, corpulento, y con esa mirada tan intensa que dejaba claro por qué me miraba, seguramente le gustaba. No voy a negar que Mauro es encantador en la cama y, además, un hombre del que puedo sacar mucho dinero. Gracias a él hasta logre comprarme un automóvil, me compró mucha ropa, me teñi el cabello en rojo, porque ya estaba aburrida de mi color rubio. Su forma de vestir, ese reloj caro que resaltaba en él, gritaba todo era mucho dinero.
Dejé de observar a Leonardo cuando Mauro regresó y me abrazó, dándome un beso en los labios. Pero qué hombre más aguafiestas.
—¿Qué tal si vamos a cenar esta noche, Leonardo? Me gustaría que habláramos de nuestras futuras colaboraciones — sugirió Mauro.
El hombre negó un momento, pero después de unos minutos asintió .
—Perfecto. Entonces no interrumpo nada, porque ahora estás con tu novia y no quiero ser un aburrido en medio de una cena de pareja.
Mauro soltó una risa lige