42. ¿Sin saber que hacer?
Leonardo
Aún seguía intrigado desde el momento en que la vi. Tenía el mismo rostro que Zaira, solo que esta se notaba, elegante, educada, extremadamente coqueta. Más coqueta, más altiva, más arrogante que Zaira, por así decirlo. El parecido me impactó tanto que no podía dejar de mirarla, y estoy seguro de que malinterpretó mis intenciones. No me gusta aunque se parezca a la mujer que deseo día y noche, sin embargo eso ya es otro caso. Mi venganza sigue en pie. No he avanzado porque dentro de mí hay demasiadas cosas revueltas… especialmente por ella.
Por otro lado, la incertidumbre me esta matandom. Me hubiera gustado preguntarle a Mauro dónde la conoció a esta mujer, pero tampoco iba a ser tan descarado como para mostrar interés en una mujer que ni siquiera conozco.
Mi pregunta, o mejor dicho mi curiosidad, es enorme. ¿Será hermana de Zaira? No lo sé… pero esa mujer habló de una madre mala, de una hermana mala y de un sobrinito. Qué casualidad. Hasta donde tengo entendido, Zaira tiene