27. Humillación.
Zaira
Estaba demasiado contenta porque pensé que iba a pasar un mal momento en este rancho, pero fue todo lo contrario. La señorita Celina resultó ser muy agradable y tranquila. Incluso le enseñé unos pasos de baile porque ella me lo pidió. A decir verdad, es una mujer hermosa; aunque a primera vista la vi como una señora, tiene un carisma letal. Se nota que ha pasado sola en este inmenso rancho desde la partida de sus padres. — A como ella me lo narro— Todo le ha quedado a ella, sin embargo sigue buscando colaboradores y personas que realmente quieran aliarse con su trabajo.
Me contó que, en un inicio, no quiso aceptar trabajar con Leonardo, aunque era una oportunidad para que su siembra de café tuviera más potencia en ventas. Yo no sabía mucho de esas cosas, pero la escuchaba atenta. Hablaba con ilusión. Tampoco sabía que Leonardo tenía un síembro de frutas en el rancho de la Casa del lago. Sí, me había mostrado un poco el campo, pero nunca me explicó qué hacía realmente ahí. Y clar