27. Humillación.
Zaira
Estaba demasiado contenta porque pensé que iba a pasar un mal momento en este rancho, pero fue todo lo contrario. La señorita Celina resultó ser muy agradable y tranquila. Incluso le enseñé unos pasos de baile porque ella me lo pidió. A decir verdad, es una mujer hermosa; aunque a primera vista la vi como una señora, tiene un carisma letal. Se nota que ha pasado sola en este inmenso rancho desde la partida de sus padres. — A como ella me lo narro— Todo le ha quedado a ella, sin embargo si