Entrenar debería despejarme la mente. Siempre ha sido mi escape, mi manera de reconectar conmigo misma cuando el mundo se vuelve insoportable. Pero hoy es inútil.
Cada golpe que lanzo al tronco frente a mí retumba en mis puños, pero no logra silenciar lo que me atormenta.
No haber encontrado a mi padre me carcome. Cada minuto que pasa sin respuestas se convierte en una herida abierta. Tal vez escapó. Tal vez fue capturado de nuevo. Tal vez… ya no está. Pero lo peor de todo es no saber. Esa ince