RONAN
El viento soplaba con fuerza en lo más alto de la casa real. Desde ahí, podía ver todo el reino de la Tierra extendiéndose hasta donde alcanzaba la vista. Árboles, cultivos, muros de vigilancia… y también el jardín central, donde ahora mismo Freya caminaba.
No sola.
—¿Lo ves? —le dije a Jairo sin quitar la mirada de ellos—. Han pasado casi dos semanas y el quinto reino no se ha movido. Demasiado silencio.
Jairo estaba a mi lado, recargado contra la baranda de piedra.
—Y tú sabes lo que dic