ASTRID
…cinco años. Cinco inviernos helados, cinco veranos abrasadores, cinco otoños de cosechas escasas y primaveras sin flores. Cinco años sin él.
El consejo fue más largo de lo habitual. Las velas del salón, colocadas estratégicamente sobre las columnas de piedra y las repisas talladas con símbolos ancestrales del Viento, ardían hasta la mitad. Sus llamas titilaban en sincronía con la tensión de la sala. Nadie lo decía, pero todos lo sentían: estábamos cerca de otro invierno difícil, y el ma