El sonido del agua cayendo desde lo alto llenaba el aire con su rugido constante, como si la cascada intentara ahogar los gritos del pasado. El cielo estaba cubierto de nubes oscuras, y una brisa gélida me rozaba la piel, como si la naturaleza misma sintiera el dolor que traía conmigo. Estaba allí, en el lugar exacto que Catrina me había indicado, donde Elliot había sido enterrado.
Me arrodillé sobre la tierra húmeda. Mis rodillas se hundieron en el barro, pero no me importó. Mis manos temblab