MAGNUS
Mi hijo.
Mi heredero.
Mi sangre.
Me incliné sobre la cuna y lo observé en silencio. Su piel era suave y cálida, su diminuto cuerpo apenas ocupaba espacio en las mantas gruesas. Sus manos, aún débiles, se aferraban al aire como si buscara algo más que no podía entender.
Él será un Alfa fuerte.
El más poderoso del Reino del Viento.
El orgullo se hinchó en mi pecho mientras recorría con la mirada cada pequeño rasgo de su rostro. Era perfecto. Mi legado.
De repente, unas manos suaves se des