NARRADORA
Sus manos y brazos en carne viva de las quemaduras, a pesar de su poder de hielo, pero no soltaba a su cachorra.
Levantó la mirada para encontrarse con los ojos cansados, llorosos pero felices y aliviados de su hembra.
— Lo lograste amor, eres la mejor, lo lograste – le susurró con su pecho apretado y lleno de tantas emociones complejas e increíbles.
Enseguida que las leonas se pudieron acercar, tomaron el control.
Controlaron el sangramiento, cortaron el cordón y limpiaron a la bebé