NARRADORA
Hakon no entendía por qué su Luna lo había hecho llevarla, en medio de la madrugada, a la isla donde estaban los portales.
Anastasia se mostraba juguetona y risueña.
— Ven, no seas cobarde, vamos
Lo miró con fuego en sus ojos de esmeralda y comenzó a correr como una chiquilla internándose en el bosque, levantando una estela de luciérnagas a su paso.
Hakon sonrió y la persiguió, la seguiría sin cuestionamientos hasta el fin del mundo.
Anastasia lo llevó hasta la oscura cueva y se inte