HAKON
Tenía a la mujer de mi vida sobre mí, excitada, besándome apasionada y dispuesta a cometer las más oscuras locuras conmigo.
La primera de todas, era hacerle el amor y marcarla, en estas tierras peligrosas y nuevas.
La adrenalina corría por nuestras venas, llevando la lujuria a otro nivel.
El horno, entre sus labios vaginales abiertos, masajea de arriba abajo mi tiesa polla, dejando rastros de viscosa pasión, mientras Anastasia se menea sobre mi abdomen y dos de mis dedos penetran adentro