NARRADORA
— ¿Es muy lejos? No puedo irme tan lejos del palacio a jugar – Aidan, a pesar de su inocencia, era un niño muy inteligente.
Ya habían caminado un trecho, casi corriendo, por el bosque que rodeaba el palacio y aún se encontraba dentro de las murallas.
La doncella se dirigía al paso cerrado de las montañas, detrás del castillo, donde había un sendero secreto y pasaba un riachuelo que le permitiría escapar en una pequeña barca preparada previamente, llevándose a este valioso rehén.
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