NARRADORA
— ¡¡Dime si te quedó bien claro!! ¡A la mujer le puedes hacer lo que quieras, mientras la mates al final, pero el hombre de invierno es mío! ¡¡mío!! – y las espeluznantes flores cercanas, giraron hacia él.
Theodor se estremeció por un segundo.
Bueno, del lobo un pelo.
Odiaba a esta bruja también, pero nada podía hacerle, por ahora y la necesitaba.
— Está bien, me quedó… muy claro… creo que lo que menos debemos hacer ahora mismo, es pelearnos entre … nosotros – se levantó tocándose aú