SAMANTHA
Sus ojos me miran con furia desmedida que me hace encogerme de miedo contra el respaldar.
No entiendo nada, ¿cómo es que no puede sentir ni pizca de atracción por mí?
Si yo desde que lo vi, muero porque al menos me mire un segundo como la miraba a ella, mientras la cargaba y la defendía en sus brazos.
— Ce… Cedrick yo…
— ¡¿Quién te dio el maldit0 derecho de llamarme por mi nombre?! – se levantó de la cama y comenzó a ponerse unas ropas tiradas, como quiera, sobre el mueble de la esqu