SAMANTHA
— ¡No lo haré, no lo haré nunca! ¡Raven ya no está, Alfa, si rompes ahora el vínculo conmigo, te quedarás débil, te pueden atacar, mi padre no…! ¡Aaahh! – grito del susto cuando me agarra del cuello y me estampa contra la pared.
— Nunca en mi vida he maltratado a ninguna mujer, pero juro por mis ancestros que me estás llevando a mis maldit0s límites. ¡¡No me amenaces más con tu padre!! ¡¿De verdad crees que cedí por sus chantajes, qué me casaría contigo y dejaría a mi hembra?!
Su mano