CEDRICK
— ¡RAVEN! – rugí como un loco al empujar la puerta después de luchar con unos guerreros afuera, que no nos dejaban entrar y la vi acostada en la cama.
Obvié todo a mi alrededor, incluso una sensación rara en mi pecho y ese olor que llamaba mi atención poderosamente.
Corrí hacia la cama y empujé con todas mis fuerzas el cuerpo de ese desgraciado.
Debajo, estaba Raven prácticamente desnuda y llena de sangre por todo su cuerpo.
Con el corazón latiéndome lleno de pánico, toqué su pulso y a