CEDRICK
— Vincent, ¿cómo está Raven? – le pregunto sentado en los escalones de la sala del trono, después de la reunión más tensa y agobiante de mi vida.
A mi espalda, la enorme silla de oro que he codiciado toda mi vida.
— La resguardé en una de las torres seguras, alejadas, no te preocupes, nadie sabe que está ahí y abajo, hay guerreros cuidándola. Cualquier cosa enseguida nos avisarán – me responde y cierro los ojos apretándome el entrecejo con cansancio.
— Cedrick, sé que siempre has sido u