NARRADORA
— ¡Espere Alfa, si el Alfa Cedrick no pudo, menos nosotros, con tan pocos hombres, nos colgarán al igual que ellos hoy en la plaza! – sus hombres intentaban hacerlo pensar de manera racional.
— ¡¡Me importa una mierd4, no le voy a entregar otra hija mía a ese hijo de puta!! ¡Si no van conmigo, iré solo!
Y Theodor salió corriendo de su habitación hasta donde estaban las dependencias del hombre que más odiaba en el mundo.
Al ver la rebelión del Alfa Cedrick, a pesar de no conocerlo bien