Raven
“Ups, ahora sí que te compadezco. Tú que no puedes comer ni con una cuchara grande, porque no te cabe en la boca. Esto va a ser un desastre, lo veo venir” Sena estaba riendo de mí, como siempre.
“Sena, a veces tengo dudas de si la Diosa se estaba burlando de mí, al darte como mi loba. ¡Ayúdame, que estoy nerviosa!”, le supliqué, mirando fijamente, con los ojos como platos, a eso que se alzaba ahí, descarado y desafiándome, entre las piernas del Alfa.
“Solo puedo decirte una cosa… abre bie