Antes de que pudiera responderse, la puerta de la biblioteca se abrió con un suave crujido, interrumpiendo sus pensamientos. Una figura apareció en el umbral: Gasper, uno de los hombres de Vladislav, dejando ver su rostro grave y serio.
—Señor, Vlad —dijo el hombre con voz profunda, mirando a Vladislav—, acaba de llegar un mensajero de Irina, mandó a recoger sus cosas, Estaba esperando que usted llegara para saber qué hacer.
Vladislav frunció el ceño y se acercó rápidamente a Gasper, lo tomó po