Desde que Adara había salido de su departamento la noche en la Ionela fue atacada por la entidad que era una proyección de sí mismo, donde no solo ella la destruyó sino que también desapareció de todos, hasta de su control, algo dentro de Christian se había roto. La había sentido desaparecer de su radar energético por unos segundos—y ese instante había sido suficiente para sacarlo de cualquier máscara de autocontrol que aún conservaba.
En su obsesivo deseo de control y poder, ahora caminaba, ca