Christian caminaba de un lado a otro en su despacho, con las luces bajas y el whisky olvidado sobre el escritorio. Sus dedos tamborileaban contra la madera, un tic nervioso que delataba el torbellino en su interior. Cada segundo parecía más largo que el anterior. La desaparición de Leandro lo había descolocado; lo último que necesitaba era que ese rumor llegara a oídos del Alfa líder de la manada. Y peor aún, algunos de sus propios lobos ya lo habían acorralado con preguntas, exigiendo explicac