Al llegar a su casa, Verónica decidió ducharse. Thiago, en cambio, se veía preocupado. Debía convencer a su mujer de que lo perdonara y sobre todo de que le diera el dinero para la operación de su hijo. Aunque sabía bien como convencerla, no iba a ser tan sencillo esta vez. Tendría que ingeniárselas para lograrlo. La estrategia que tenía en mente: intercambiar su rol de sumiso a dominador.
Verónica salió del baño. Se sorprendió de no encontrar a Thiago, como de costumbre, esperando por ella. É