No podía creer que habían pasado tantos meses. El tiempo parecía haberse desvanecido en un abrir y cerrar de ojos, y ahora, aquí estaba, a punto de dar a luz a un niño. Mi mente estaba en caos. Estaba desconcertada, asustada y desesperada.
Me levanté de la camilla con dificultad, sintiendo el peso de mi vientre y la pesadez de mis pensamientos. Caminé lentamente hacia la ventana de la habitación, apoyándome en las paredes para no perder el equilibrio. Respiré profundamente, tratando de calmarme