Sera cayó y algo en Lucía se rompió.
No el vínculo. No el don. Algo más antiguo que cualquiera de las dos cosas, algo que se había formado en meses de hielo y sangre compartida y que no tenía nombre en los pergaminos de Nadia porque no todos los vínculos que importan son los que la biología diseña.
Sebastián se giró hacia ella.
Lucía no pensó.
El cuerpo tomó la decisión antes de que la mente terminara de procesar lo que estaba mirando: Sera en el suelo, las manos buscando apoyo, la sangre oscur