El amanecer llegó gris.
No el gris del mal tiempo sino el gris específico de las alturas andinas antes del sol, cuando la luz existe pero todavía no ha decidido qué color ser. El campamento lo recibió en silencio. No el silencio de la derrota, que tiene una textura propia, pesada y sin movimiento. El silencio de la supervivencia: el tipo que producen los que han pasado la noche en crisis y han llegado al otro lado y todavía no saben bien qué hacer con eso.
Lucía llevaba dos horas junto a la cam