Lucía caminó cincuenta metros antes de detenerse.
No fue una decisión. Fue el cuerpo tomando la decisma sin consultar, la misma mecánica involuntaria que había producido la transformación la noche anterior pero en dirección completamente opuesta: no expansión sino contracción, el mundo reduciéndose de golpe a la sensación específica en la garganta y el estómago que no era dolor sino la advertencia previa al dolor.
Se apoyó en la roca.
Respiró.
El campamento seguía su ritmo de la mañana post-bat