Killian
Nunca pensé que la paz pudiera ser tan ruidosa.
El silencio de no tener a nadie siguiéndome. La tranquilidad de no llevar un arma escondida entre el cinturón y la espalda. La calma de saber que, por una vez en mi jodida vida, no tengo que dar órdenes para borrar rastros de sangre o mover paquetes que pesan más por su significado que por su tamaño.
Pero aún así, hay un zumbido persistente en mi cabeza.
No es paranoia. No es ansiedad.
Es culpa.
Culpa porque, aunque estoy fuera… ellos no l