Ariana
El teléfono vibró en mi bolsillo, un sonido constante que cortó el aire cargado de tensión en la que me encontraba sumida. Sabía que era algo importante antes de ver quién era. Cuando vi el nombre en la pantalla, la garganta se me cerró.
Leah. Mi hermana.
Mi primera reacción fue ignorar la llamada, como si al no atenderla, pudiera evitar la pesadilla que se cernía sobre mí. Pero mi dedo no vaciló, y acepté la llamada.
—Ariana… —La voz de Leah se oyó temblorosa, cortada por lo que parecía