Ariana
La guerra siempre estuvo lejos de mi mente. Hasta hace unos meses, mi vida se limitaba a un par de reuniones familiares, la tutela de mi padre y, claro, las promesas de futuros en los que nunca pedí participar. No es que me pareciera una vida mala, pero siempre supe que algo faltaba. Entonces, Killian apareció. O más bien, me arrastró hacia su mundo, un mundo tan diferente y peligroso que me sedujo con cada paso que di en él.
Ahora, aquí estoy, de pie frente a un abismo, preguntándome si