Ethan observó la escena cariñosa desde un rincón. No podía creer que su mejor amigo, Eliam, fuera el culpable de su separación.
—Él sabía que yo la amaba. Sabía que sin ella sufriría, ya lo había visto anteriormente. ¡Maldición, ya no te puedo llamar amigo, me has traicionado de la peor manera y hasta un hijo le has dado!
Renegó en su mente.
Los amigos habían estado separados durante un buen tiempo. Casi no se reunían, y cuando lo hacían no hablaban de sus miserables vidas privadas. Se dedicab