VALENTINA
Ver que Javier estaba disfrutando un almuerzo con otra mujer, me llenó de rabia. Creo que él ya sabía que los empleados de su otra empresa frecuentábamos ese restaurante y por eso me envió a casa para que no los viera. ¡Maldito retardado!
Quería ir y encontrarlos allí. Pero preferí esperar, ¿qué tal sea un almuerzo de negocios y yo aquí especulando lo que no es?
Ni siquiera quise volver a la empresa. Mi jefe puede arreglárselas solo este día, yo no me siento capaz ni de colocar una fi