Volvieron a quedar paralizados con la noticia.
—¿Qué dijiste, esposa?
—Nuestra familia está creciendo. Un nuevo integrante viene en camino.
Todos celebraron. Se levantaron y felicitaron a Valentina. Los trillizos pedían que fuera una niña y el tío Cristian también.
—Oye, ¿Por qué lloras, idiota?—. Preguntó Javier.
—Tú sabes que, por mi condición de salud no podré tener hijos propios. Me alegro mucho porque vosotros si podéis y su familia será numerosa.
—Ven aquí, idiota. Sabes que siempre se