Eliam le comunicó a su familia que no llegaría a dormir esa noche porque ha cambiado de ciudad y que regresará hasta el día siguiente por la tarde. No quiere que nadie llegue a la clínica porque le estropearán los planes de reunirse con su amada.
―Listo, muchacho, ya te hemos colocado la lámina de platina y ahora deberás de tener mucho cuidado y reposo. ¿Hay algo en lo que yo te pueda ayudar, quizá comunicarme con tu familia? ―Quiso saber el cirujano.
―En realidad no necesito, eh bueno sí, nece