—La mente es frágil, caprichosa… guarda secretos que a veces se pierden en el olvido. Pero el corazón… —susurró ella, acercándose apenas un poco más—. El corazón es distinto. Es un guardián silencioso de lo que realmente importa. Allí están las verdades que ni la mente se atreve a recordar. Y el tuyo no es cualquier corazón, Archer… es el de un príncipe. Con mi magia, podré sumergirme en su esencia y descubrir lo que ocurrió aquel día.
Archer sostuvo su mirada sin pestañear.
—¿Tienes algo que oc