Capítulo 91. La cobardía apesta a whisky y miedo.
Dante
El whisky no era suficiente. El ardor de la bebida quemaba mi garganta, pero no apagaba la desesperación que me invadía. Me metí en mi habitación después de comer con mi madre y mi tía. Cerré la puerta con fuerza, como si eso pudiera sellar mi mente. Las botellas en la mesa eran mi único consuelo, pero el maldito pensamiento de ella seguía destrozándome.
Elizaveta.
La botella de Macallan golpeó el suelo con un estruendo sordo. El cristal se hizo añicos, esparciendo el líquido ámbar como s