Capítulo 90. La traición olía a pólvora.
Izan
Vi la preocupación de mi madre y no pude evitar preocuparme.
—Voy a traerla —le prometí a mi madre.
Ella levantó la vista. Su mirada ya no temblaba. Era la mirada de una madre dispuesta a matar por su hija.
—Más te vale, Izan. Porque si no lo haces... no será Dominic quien desate el infierno. Seré yo. Tienes cuarenta y ocho horas para hacerlo.
Fui yo quien tragó saliva esta vez.
Porque en ese momento entendí algo más aterrador que la furia de los clanes.
Mi madre... era el verdadero demoni