Capítulo 83. Tu marca… y la mía.
Trina
La rabia que se le veía a Dominic haría retroceder a cualquiera, pero el bielorruso no parecía importarle, seguía sonriendo, desafiante.
Mientras el bielorruso olía a pino y tabaco caro. Dominic, a ira y pólvora.
—Quizás al no tener un collar una marca que indique ser de tu propiedad, la dama prefiera elegir por sí misma —sugirió Mikhael, deslizando un dedo por mi clavícula.
Craso error.
Antes de que pudiera parpadear, Dominic lo empujó y lo agarró por el cuello, empujándolo contra una