Capítulo 155. Regreso a casa.
Trina
“Si me quedo, me pierdo. Si me voy, te pierdo”.
Los brazos de Izan me envolvieron con una ternura que me dolía más que mis heridas. Me alzó con ese cuidado que solo un hermano puede tener, como si cargarme fuera también cargar todos los trozos rotos de mi alma. Apreté mis dedos en su nuca, cerrando los ojos, intentando no mirar atrás… pero no pude.
Volví el rostro. Lo busqué.
Entre las sombras del pasillo. Entre las puertas que seguían abiertas.
Esperaba… necesitaba… que él apareciera. Qu