Capítulo 156. Volver sin vuelta.
Trina Quintero Armone
Mi hermano me alzó y yo, no protesté. No podía. Físicamente, no tenía fuerzas y emocionalmente… estaba demasiado rota como para seguir fingiendo independencia. Su cuerpo me sostuvo con delicadeza, como si temiera romperme aún más, y aun así… sentí que, al apoyarme en él, estaba soltando algo que me había sostenido durante demasiado tiempo: la ilusión de que podía con todo sola.
—Ya casi estás en casa —susurró Izan, como si adivinara el torbellino dentro de mí.
Pero ¿qué er