Capítulo 126. Secuestro express.
Dominic
El viento golpea mi rostro cuando el helicóptero comienza su ascenso, el rugido de las aspas resonando como un grito sordo en la madrugada. La urgencia me consume, no hay espacio para pensamientos vacíos, solo para la misión que tengo entre manos. Trina me necesita, y no hay tiempo para dudar. El reloj avanza, y cada segundo es un maldito recordatorio de lo que está en juego.
Ella necesita atención urgente de un especialista porque, de lo contrario, es muy probable que no pueda volver