Capítulo 116. Rendijas y balas.
La tensión se siente en el aire, cargada de promesas de violencia. Yo los observo, respirando lentamente para calmar el torrente de ira y ansiedad que recorre mis venas. No puedo equivocarme, no esta vez.
—Una de dos, Dominic —musita Andru detrás de mí—. O los atacamos ahora, o los usamos para seguirnos a donde se oculta Seamus.
El plan de Andru resuena en mi mente como una melodía desafinada. Usarlos podría ser nuestra mejor opción, pero también es un riesgo, un juego peligroso. Podemos dejarn