Cap. 93. Esa no es mamá.
Narrador omnisciente:
Habían pasado tantas horas desde que Maite salió de casa que la ansiedad ya se había apoderado de los niños. Como siempre que sentían esa inquietud, se aferraban de las manos, uno al lado del otro, esperando frente a la puerta del penthouse.
Sus ojitos no paraban de mirar hacia el elevador. Damián, su abuelo, los observaba desde su butaca con una mezcla de ternura y preocupación, pero sonreía, intentando no contagiarles la angustia.
—¡Mami volvió! —gritaron Gianna y Gael