Cap. 94. ¿Aliada o prisionera?
POV Maite.
¿Dónde estoy?
Era lo único que me preguntaba. La única certeza que tenía era que llevaba días —o tal vez una semana, ya no lo sé— encerrada en esta habitación tan cómoda como perturbadora.
Tenía todo lo que cualquiera podría considerar un lujo: televisión, aire acondicionado, una cama enorme con sábanas suaves, un baño impecable con agua caliente y productos de higiene importados. Pero esa comodidad no era más que una celda disfrazada.
Recuerdo haber despertado con la mente nublada,