Cap. 84. Un Presentimiento Inquietante.
Con el rostro desencajado, Maite miraba a Aris, esperando una respuesta. Su corazón latía con fuerza. Algo no encajaba, lo podía presentir.
—No es nada importante... solo necesito hacer una llamada —dijo Aris, esbozando una sonrisa tensa, forzada, que Maite no pasó por alto.
Ella entrecerró los ojos. Algo en su voz, en su forma de evitar el contacto visual, la encendía por dentro.
—Amor… volveré en un segundo —añadió él, posando los labios sobre su frente con una dulzura que, por primera vez,